About Los días perfectos

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Este libro no es perfecto, nada lo es. La perfección no existe, bien lo sabes. Y si no, será mejor que te des cuenta cuanto antes. Más adelante, una vez asimiles esto, te acabarás dando cuenta que en esa incapacidad que tiene la vida de no ser perfecta reside la magia de todo. Pero ni yo ni nadie te lo podrá enseñar ni apuntar, es algo que no existe en el plano presente. Esta maravillosa frase de Pessoa, y que sale en el libro, lo define maravillosamente bien. Tanto que tras leerla genera en ti (o eso espero) ese tipo de vacío que te obliga a mirar al infinito.

Para ser feliz es preciso no saberlo.

Faulkner and Meta Carpenter.

Cuando hayas vuelto avísame. ¿Ya? Sigo. Me imagino al personaje, Luis, zambullido en las 43 millones de referencias que alberga el Harry Ransom Center, en busca de un destello de perfección, un instante de elevación con el cual darle un sentido a ese viaje, a ese segundo que abraza al siguiente y que construye, no tan despacio como quieseramos, el día a día. Y se me hace inevitable recordar este título de Jonas Mekas, As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty, y transportarme a esa maravillosa capacidad de captar la felicidad en los destellos del día a día, en los destellos de todas aquellas cosas sencillas que, sin saberlo, nos hacen felices. Una de las cartas de Faulkner es así, ese comic es así. Reune los destellos de una vida y los condensa en un día con la intención de hacerlo perfecto. La construcción del libro mediante este juego de cartas me parece genial, es fresca, original. Las cartas que hablan de cartas. Las cartas que hablan de cartas hechas novela. Bien Jacobo bien.

Me gusta la habilidad que tiene de cuestionar las cartas, de usarlas como parte argumental de la misma (la novela), de analizarlas, y como, inevitablemente, te permite construir tus propias cartas. Escribirlas, documentarlas y leerlas y releerlas una y mil veces en esa búsqueda incesante del destello. Porque todos tenemos cartas. Y todos las hemos escrito alguna vez, aunque sea mentalmente, aunque sea recordando aquellos instantes de felicidad que nos hacen sonreír solos como auténticos imbéciles. Esas que le dan sentido a todo y que te permiten mirar al horizonte y decir, esto sí joder, esto sí.

Porque si antes la perfección en la vida se construía con la concepción global de la vida, es decir, que el marco temporal en el cual había que encontrar la perfección era toda la vida, ahora y cada vez más, el instante temporal de todo es el presente, el ahora. Seguramente el culpable de nuestra cada vez menor habilidad para encontrar la felicidad, ese destello. El marco se ha reducido y cada vez somos menos conscientes de nuestra habilidad para pararnos y escribir nuestras propias cartas, las reducimos a instantes de 140 carácteres y pasamos al siguiente instante. Ya no nos permitimos pensar ni saber en la felicidad y esto, inevitablemente, es una carga que agobia e inavilita. Si el presente es nuestro único marco tampoco somos conscientes del pasado ni del futuro, tampoco podemos valorar, ni mirar, ni acordarnos, ni soñar, ni imaginar, con lo que reduciremos considerablemente nuestra habilidad para ser felices. Me gusta mucho como se divide todo esto en la novela, como hay un pasado, un presente y un futuro. Como ha construido, lo refleja, y es capaz de mirar al futuro para poder construir. Porque me parece valiente el concepto que transmite la novela sobre el cual somos nosotros mismos, también, poseedores, en parte, de la dirección de nuestra felicidad. Podemos y debemos adoptar esa actitud y ser capaces de imaginar, solos, en pareja, juntos, en grupo, familia, etc la felicidad. Tenemos que ser capaces de construir destellos.

No digo más. Leeros el libro, merece muchísimo la pena. Termino mencionando esta frase de Faulkner: Entre la pena y la nada elijo la pena. Es de su libro Las palmeras salvajes, que todavía no he leído. Me encantan los libros que te llevan a otros libros, como un gran camino, como una enorme cuerda, que une todos y cada uno de los libros de la historia. Este hace un poco eso.

Es probable que todavía te siga resonando esta última frase en la cabeza, es normal. Es demoledora.

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stories with spoilers @___asier

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