https://www.goodreads.com/book/show/55811396-feria

No te voy a engañar, la primera vez que supe de este libro fue gracias a la polémica generada por un diputado, de cuyo nombre no quiero acordarme, que llevo el libro al congreso de los diputados y, tras el cual, empezaron a florecer tweets, artículos, expertos, etc que inundaron las redes con opiniones sobre la posición política del libro, el posicionamiento de la cultura, el relato, otra vez los bandos y toda esta sarta de estupideces que, a veces, se le autoimponen a un autor. Pero, ¿no todo en esta vida es parte de una política? ¿no es acaso cada acción, cada historia, cada relato, parte de una posición argumental propia? ¿y no es acaso todo ese argumentario, política en si misma? Supongo que, igual que yo, muchos conocimos el libro así, porque los caminos del marketing son impredecibles e inescrutables.

“Feria” es un relato, un gran conjunto de relatos que conforman uno, miles de historias, de momentos, de vidas que, poco a poco, van conformando otra. Otra vida, otro relato. Y te puede gustar, puedes compartirlo, o no. Como todo en esta vida, que este libro no es la biblia, ni pretende serlo. “Feria” es un alegato, un gran alegato a favor de otro tiempo, un tiempo pasado que brilla y se mece a través de una gran ola llamada nostalgia. Porque con los ojos de la nostalgia todo se ve más brillante, todo se ve mejor. Un alegato por aquellas cosas que existían en el pasado y que, al parecer, se están perdiendo. “Cualquier tiempo pasado fue mejor” podría resumir muy bien este libro, o al menos la mitad de este libro. Porque este libro no va solamente de cosas que perdemos en favor de aquello que, muchas veces, se llama o llaman ‘progreso’, sino que también va de amor. Sí, este libro es también un gran alegato sobre el amor.

Hay cosas con las cuales no estoy de acuerdo, como acuñar “sentido común” a todo aquello que nos parece lógico políticamente hablando, como si el resto de opciones no tuviesen sentido alguno, como si el resto de opciones fuesen una locura o tuviesen que estar, obligatoriamente, desterradas. ¿Qué es el sentido común sino el menos común de todos los sentidos?

Tampoco creo que ahora consideremos machista a todo aquel hombre que se vista de mujer. Esta generalización me parece de un populismo exagerado. Ni Bad Bunny es un icono ni tu tío Andrés va a pecar de machismo por vestirse de mujer. En esta vida no es todo o blanco y negro, hay miles de matrices entre medio, miles de grises, de blancos y negros. El machismo, por desgracia, es mucho más que eso. Mezclar el amor, el perreo, las guillotinas y los banqueros es rizar el rizo demasiado. Mezclar churras con merinas.

Imposible no parar de leer cuando lees “También en lo de que ‘no era lo mismo’”. ¿Qué cojones? ¿No era lo mismo porque no son personas? ¿No son acaso personas que vienen a otro país a ganarse la vida y a trabajar como el que más mientras pagan sus impuestos y van pagando, como los demás, las pensiones futuras? Por dios, es de locos ese argumento.

Y que decir tiene cuando en un mismo contexto se mezclan las locas teorías del Fary (El Fary, ¡el que faltaba!) sobre el hombre blandengue, los indies y los soja boys, Merkel, la pornografía, Reverte, el body positive y los homosexuales. Ni en una feria hay tanto popurrí tematico. Tanto que marea y descoloca, como si el exceso de ejemplos le acabase quitano fuelle, sentido, a todo el argumentario.

Pero hay un gran pero en todo esto, y sí, es el amor. “[…] ese entrever en el otro la verdad o la perfección del mundo, ese no entender mucho y ese no atinar a explicarse por qué uno quiere si “no conoce” era enamorarse: asumir que el amor preexiste. Y que conocer es reconocerse.” El amor por aquellos instantes, por aquellos momentos, que solo con el tiempo descubres que son LA felicidad, el amor puro (o como quieras entender esto), la vida. Como decía Pessoa (y vuelvo a traer esta frase): Para ser feliz es preciso no saberlo.

Creo que, influido por la distancia, la constante añorancia y la morriña, hay muchas cosas del libro que las entiendo mejor que otro. O así es como lo veo yo. Creo que es un libro muy familiar, y que de ser verdad (los relatos familiares, el árbol genealógico, las historias, etc), no hay mayor alegato de amor hacía tu propia familia, ni mayor recuerdo, menos la propia vuelta a los mismos, que un miembro familiar te podría escribir. Es una gran carta de amor a tu familia.

Lo es también a todas aquellas cosas que han ido construyendo lo que somos, nos gusten más o menos, lo añoremos más o menos. No creo que cualquier tiempo pasado sea mejor, creo que a cada tiempo le tenemos que sacar lo mejor y que esa acumulación, ese aprendizaje, nos debería llevar a un futuro mejor. No hay que volver, hay que construir sobre aquello que amas, que quieres, que te gusta, que te hace sonreír, pero siempre hacía adelante.

Tengo opiniones encontradas sobre este libro, creo que tienes que leerlo para descubrirlas por ti mismo. Hay retazos de belleza que comparto, otros desde luego que no, pero en eso reside la gracia de un libro.

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