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Jong-su (Yoo Ah-in)

Como cuenta Jong-su, más como una liberación que como parte de una conversación, su padre sufre un problema que no le permite expresar los sentimientos correctamente y que, tras muchísima acumulación, explota y comete actos que no quiere y no debería. Esa nula habilidad de expresión, que entiendo que es bidireccional puesto que no te permite comunicarte con los demás pero tampoco contigo mismo, es su problema y es, magistralmente, el tono de la película. Los personajes deambulan por un mundo, mezcla del pasado y del presente, en el que las realidades se superponen y los momentos de subrealismo son el día a día. El minúsculo fragmento de luz que aparece durante ínfimos segundos, la gata de Hae-mi, el pozo, la caída, la casa, la relación entre Hae-mi y Ben e incluso, durante algunos momentos de la película, la existencia de Hae-mi. Estos fragmentos, suspendidos por una cercanía que no llega, fría y que atrapa a un tono e historia creciente, componen, en mi opinión, una profunda historia de amor. Burning es, esencialmente, una historia de amor. Al estilo Murakami, pero lo es.

Burning es amor, es todos aquellos momentos en los que, conocedor o no de todo aquello que sientes por esa persona, no expresas lo que sientes por miedo, por vergüenza. Burning es miedo a no encajar, a creete inferior solo por tu estatus social, miedo a no ser gustado o a ser rechazado. Burning es acumulación, de sentimientos, de tu pasado, de todas aquellas historias, de los momentos y, por supuesto, de los delicados y minúsculos retazos de alegría. Burning, valga la redundancia, es fuego. Es esa chispa que, poco a poco, crece y crece hasta estallar y que hace explotar el gigantesco bidón de gasolina en el que te has convertido y que llevas y transportas, pese lo que pese, dentro de ti, dentro de tu corazón. Porque el amor, como la vida, puede llegar a ser una máxima expresión de felicidad, cuando se genera, se descubre, se comparte y se disfruta. Pero también, y sobre todo cuando ninguno de los anteriores procesos ocurre, puede ser una espina, un puñal, que muy lentamente se va clavando y te hace sufrir como nada jamás te ha hecho sufrir. Supura, tu vida supura, tu locura supura poco a poco. Ves gatos donde no los hay, ves amor cuando es amistad, ves la muerte en cada rincon.

¿Qué significan los invernaderos abandonados? ¿Por qué Ben, bien posicionado, disfruta quemándolos e incluso considera esta quema su hobbie? Hay mucho simbolismo en toda esta representación de la vida y la muerte, la creación y la destrucción, el fuego y la redención. ¿Acaso Ben quema un invernadero cada vez que acaba con alguién? ¿Hae-mi sigue acaso viva? ¿Realmente se ha marchado para empezar de nuevo? Puede que la historia de Ben venga de origenes más sencillos y, como manera de querer borrar todo su pasado, queme los invernaderos abandonados. ¿Por qué Hae-mi parece más libre y expresiva representando a los demás? ¿Es acaso su manera de olvidar su origen y reintentar una rencarnación que ni la cirugía le ha otorgado? La conexión con el pasado está todo el tiempo presente en la película, un pasado duro pero que contiene un ligero pero poderosísimo rayo de luz: fue cuando Hae-mi y Jong-su se conocieron.

El amor es siempre una ventana de esperanza, un aliento, una bocanada de aire entre todo el humo ponzoñoso y eso es, precisamente, lo que encuentra Jong-su con Hae-mi. Jong-su se enamora perdídamente de ella y comienza a dibujar un futuro con ella hasta que aparece Ben, quien destroza inicial y continuamente, hasta el mayor final que se pueda imaginar, cualquier posible futuro entre ellos dos. Vemos como Lee intenta por todos los medios olvidarse y renegar de su pasado, desde darse por vencido con su padre hasta la venta de la última ternera, y es todo este hastío el que, junto con el final de Hae-mi, hace explotar la gigantesca bomba de relojería que se empieza a formar desde el momento en el que aparece Ben en el aeropuerto y es él quien se tiene que encargar de las maletas, ya como amigo y no novio, en el que se ha convertido.

La conversión del amor en un puñal supurante solamente te quema por dentro, te pudre.

He leído muchos libros de Murakami pero este todavía no, por eso esta interpretación esta realizada teniendo en cuenta la película solamente. Puede que me haya equivocado con el final de Hae-mi. Por el bien de Jong-su espero que así sea.

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